Fases de la Luna
Las fases de la Luna son las variaciones periódicas de la porción iluminada del disco lunar que se observa desde la Tierra. Se deben a la geometría cambiante entre el Sol, la Tierra y la Luna durante la órbita lunar. Un ciclo completo se repite aproximadamente cada 29,5 días.[1][2]
Iluminación y perspectiva
La Luna refleja luz solar. Salvo situaciones de eclipse, el Sol ilumina aproximadamente una mitad de su superficie; lo que cambia para el observador terrestre es cuánto de esa mitad iluminada queda orientado hacia él. Las fases no se explican por una modificación de la forma del satélite.[1]
La cara orientada hacia la Tierra también experimenta día y noche. Por ello, «cara oculta» y «zona oscura» no designan lo mismo: una se refiere a la orientación respecto de la Tierra y la otra a la iluminación solar en un momento dado.[1]
Secuencia de fases
En la luna nueva, el hemisferio iluminado queda principalmente orientado en sentido opuesto a la Tierra. Después aumenta la porción visible: creciente, cuarto creciente y gibosa creciente. En la luna llena se observa casi todo el disco iluminado. Siguen gibosa menguante, cuarto menguante y menguante antes de comenzar otro ciclo.[1]
Los cuartos reciben ese nombre por su posición dentro del ciclo. En ellos se ve iluminada aproximadamente la mitad del disco, no una cuarta parte. Entre fases principales transcurre alrededor de una semana, aunque no todos los intervalos son idénticos.[2]
Explicación sencilla
Imagínese una pelota iluminada por una lámpara. Al observarla desde posiciones diferentes se ve una cantidad distinta de su lado iluminado. La lámpara representa el Sol y la pelota, la Luna. Es un modelo de la iluminación: no reproduce distancias, tamaños ni todos los movimientos del sistema.[1][2]
Fases y eclipses
La sombra de la Tierra no causa las fases ordinarias. Solo cuando la geometría permite que esa sombra alcance la Luna se produce un eclipse lunar. La inclinación de la órbita lunar explica que no suceda en cada luna llena.[2]
La fase se relaciona asimismo con el horario aproximado de visibilidad: la luna llena sale cerca de la puesta del Sol y se pone cerca del amanecer; el cuarto creciente suele ser visible durante la tarde y parte de la noche. Son relaciones generales, no horarios exactos para un lugar y una fecha concretos.[1][2]
Fuentes consultadas y alcance
Se emplean una explicación de un organismo científico y un manual universitario independiente. El texto describe el ciclo general; no ofrece efemérides calculadas para una observación concreta ni atribuye efectos sobre la conducta humana a las fases.