Ciclo del agua
El ciclo del agua o ciclo hidrológico es el conjunto de movimientos y cambios de estado por los que el agua circula entre la atmósfera, la superficie terrestre y el subsuelo. Conecta océanos, ríos, lagos, hielo, suelos y seres vivos. No es una ruta única que todas las gotas recorran en el mismo orden, sino una red de reservas y transferencias.[1][2]
Reservas y procesos
El agua puede almacenarse como líquido, hielo o vapor. Los procesos de transferencia incluyen evaporación, transpiración de las plantas, condensación, precipitación, escorrentía e infiltración. También hay pasos directos entre hielo y vapor: la sublimación y la deposición.[1]
La energía solar favorece el paso de agua hacia la atmósfera. Al enfriarse el aire húmedo puede producirse condensación, formando gotas; las nubes contienen gotas de agua, cristales de hielo o ambos, no solamente vapor invisible. La precipitación devuelve agua a la superficie en formas como lluvia o nieve.[2]
Lo que ocurre al llegar al suelo
Una parte del agua discurre por la superficie y alimenta cursos fluviales; otra penetra en el terreno y puede incorporarse al agua subterránea. También puede quedar retenida como nieve o hielo o ser absorbida por raíces. Estas vías tienen tiempos y condiciones distintos, por lo que el agua precipitada no llega toda inmediatamente al mar.[2]
Explicación sencilla
El ciclo ayuda a entender por qué la lluvia, los ríos y los acuíferos están relacionados. Tras una lluvia sobre una ladera, parte del agua puede llegar pronto a un arroyo y otra parte infiltrarse. Esa misma escena muestra que el terreno y la vegetación importan: un diagrama circular con tres flechas simplifica demasiado la diversidad de recorridos. El ejemplo es ilustrativo, no una predicción del reparto de agua en una cuenca concreta.[1][2]
Influencia humana y observación
Las presas, los cambios en los cauces y la extracción de agua alteran su almacenamiento y circulación. Que el agua se recicle no significa que siempre esté disponible donde se necesita o con calidad adecuada. Algunas reservas se reponen lentamente. La observación mediante pluviómetros, estaciones fluviales y satélites permite estudiar esos flujos y apoyar el seguimiento de sequías y crecidas.[1]
Fuentes consultadas y alcance
Dos explicaciones secundarias de organismos meteorológicos independientes. Se describen procesos generales, no porcentajes fijos aplicables a cualquier cuenca ni previsiones meteorológicas locales.
- NOAA Education. «The water cycle». Consulta en línea.
- Met Office. «The water cycle». Consulta en línea.
Referencias
- ↑ 1,0 1,1 1,2 1,3 NOAA Education. «The water cycle». Texto consultado. Consulta: 3 de noviembre de 2026.
- ↑ 2,0 2,1 2,2 2,3 Met Office. «The water cycle». Texto consultado. Consulta: 3 de noviembre de 2026.