Juan II de Aragón
Juan II de Aragón (1398-1479) gobernó la Corona de Aragón entre 1458 y 1479. Su trayectoria enlaza la política castellana, la disputa por el reino de Navarra y la guerra civil catalana. La sucesión familiar y la relación entre la monarquía y las instituciones de sus territorios fueron problemas centrales de su reinado.[1][2]
Navarra y el conflicto sucesorio
Su matrimonio con Blanca de Navarra lo convirtió en rey de aquel territorio en 1425. Cuando ella murió en 1441, Juan conservó el gobierno frente a las pretensiones de su hijo Carlos, príncipe de Viana. La disputa adquirió dimensión militar y se entrelazó con las rivalidades entre agramonteses y beaumonteses, agrupaciones nobiliarias navarras.[1]
Juan había nacido en Medina del Campo y era hijo de Fernando I. Antes de heredar el trono aragonés intervino intensamente en los conflictos políticos de Castilla. Esa experiencia explica el alcance peninsular de su trayectoria, que no se limitó a un solo reino.[2]
La guerra civil catalana
En 1458 sucedió a su hermano Alfonso V. Las tensiones entre la Corona y las instituciones y grupos dirigentes catalanes se combinaron con el conflicto de Carlos de Viana. La detención del príncipe en 1460 y la crisis posterior agravaron el enfrentamiento; la guerra estalló en 1462.[1][2]
El conflicto se prolongó hasta 1472. Hubo candidaturas alternativas al trono y participación de potencias exteriores. Juan mantuvo apoyos en otros territorios de la Corona, mientras la intervención francesa comprometía el control del Rosellón y la Cerdaña. La capitulación de Pedralbes puso fin a la guerra, sin borrar sus consecuencias políticas y económicas.[2]
Sucesión y alcance del reinado
La boda de su hijo Fernando con Isabel en 1469 abrió otra etapa de relaciones con Castilla. Juan murió en 1479 y fue enterrado en Poblet. Conviene distinguir su reinado aragonés de su posición en Navarra: compartir soberano no convertía aquellos territorios en una única unidad institucional.[1][2]